Las hierbas y especias utilizadas desde la antigüedad no solo aportan sabor a los platos, sino que también poseen compuestos con potencial terapéutico. Entre esas hierbas, el orégano destaca por su uso extendido en la cocina mediterránea y por las propiedades medicinales que le atribuyen diversos estudios, entre las que destaca que disminuye los síntomas de algunas alergias.
Se trata de una planta perenne que crece en las colinas y montañas del sur de Europa, y que contiene compuestos fenólicos de gran interés científico, y que además de su valor gastronómico, se investiga por su impacto sobre el sistema inmunitario, el aparato digestivo y los procesos inflamatorios, con especial enfasis en las alergias.
El orégano, también conocido como el “esplendor de la montaña” por su etimología griega, es una planta vivaz de la familia de las labiadas que puede ayudar a mejorar los síntomas respiratorios, como la tos o el exceso de mucosidad, llegandotelo a considerarse como un tónico natural, al poseer propiedades que favorecen la digestión, y ayudan a aliviar molestias como la hinchazón, los gases o las digestiones lentas.
Su esencia aromática está compuesta por dos tipos de fenoles: carvacrol y timol, además de contener beta-cariofilina, una sustancia que ha centrado la atención de la comunidad científica por su acción frente a procesos inflamatorios.
Así las cosas, las hojas del orégano, ya sean frescas o secas, son ricas en hierro, calcio y aceites esenciales, y su consumo tradicional se asocia a efectos beneficiosos como mejorar la digestión, aliviar molestias respiratorias y reducir inflamaciones leves. Además, también se le atribuyen efectos antioxidantes, antimicrobianos y antisépticos, aunque algunos estudios aún se encuentran en fases iniciales.
Una reciente investigación publicada en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), y elaborada a partir del trabajo conjunto entre la Universidad de Bonn y el Instituto Federal Suizo de Tecnología de Zúrich (ETH), observo que la beta-cariofilina (E-BCP) contenida en el orégano puede reducir la inflamación en modelos animales.
Esta sustancia actúa sobre los receptores de cannabinoides CB2, sin provocar efectos tóxicos como ocurre con otros principios activos que afectan al CB1, presente en el cerebro.
Según MedlinePlus, el consumo de orégano en cantidades habituales en la dieta es seguro, aunque no obstante, la ingesta en cantidades medicinales podría aporta riesgo en algunas situaciones, como sucede durante el embarazo, momento en el que se desaconseja su uso en grandes dosis debido al riesgo de aborto espontáneo.
Los expertos advierten también sobre posibles interacciones del orégano con medicamentos antidiabéticos y anticoagulantes, ya que esta especia podría reducir el azúcar en sangre o retrasar la coagulación; ademas de que podría interferir en la absorción de minerales como el hierro, el cobre o el zinc, aunque no se ha determinado la relevancia clínica de este efecto.
Además, las personas alérgicas a otras plantas de la familia de las labiadas, como la lavanda, la salvia o la menta, también podrían experimentar reacciones al tomar orégano.