Cuando se padece alergia a la humedad...

Cuando se padece alergia a la humedad...

Los síntomas de rinitis o conjuntivitis muchas veces son confundidos “alergia a la humedad”, pero en realidad, el agua no puede producir alergias. Lo que les ocurre a estas personas es que su cuerpo reacciona a unos organismos microscópicos presentes en el medio ambiente y relacionados en cierta manera con el agua: los hongos o mohos.

 

Estos microrganismos proliferan de forma especial en entornos húmedos, y de ahí que usualmente se conozca como “alergia a la humedad”, cuando lo correcto sería hablar de alergia a los hongos.

Existen miles de familias de hongos, según señala la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), pero entre todas destaca la Alternaria como principal causante de los procesos alérgicos.

Estos organismos microscópicos ambientales generan esporas, que flotan en el aire y son respiradas por las personas. Aquellos que son sensibles a los hongos desarrollarán síntomas como asma, rinitis o conjuntivitis.

El entorno que más favorece la proliferación de estos organismos son las temperaturas templadas y la humedad, de manera que predominan en otoño, también en verano y primavera, y hay menos en invierno.

Lo más probable es que en días con viento, lluvia o nieblas, aumente significativamente el número de esporas en el ambiente, lo que se traducirá en un empeoramiento de los síntomas para los alérgicos a estas sustancias.

Los hongos y mohos se encuentran en cualquier sitio, y dentro de nuestro hogar tienen su “sitio” ideal en habitaciones húmedas, poco ventiladas y con poca iluminación.

También las plantas de interior son un buen lugar para el desarrollo de estos hongos, al igual que los baños o lugares de almacenamiento de alimentos como la despensa, por lo que es conveniente que los alérgicos estén atentos a la aparición de manchas de humedad o alimentos en mal estado.

Ante la aparición de asma, rinitis o conjuntivitis en épocas como el otoño o la primavera, o en zonas de humedad, lo más conveniente es realizar un diagnóstico mediante pruebas en la piel, análisis de sangre o pruebas de provocación para determinar si los hongos están provocando una reacción.

El entorno que más favorece la proliferación de estos organismos son las temperaturas templadas y la humedad. En el exterior es prácticamente imposible porque estos organismos microscópicos circulan en el ambiente de forma natural.

La Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica aporta algunas medidas para reducir la presencia de estos elementos invisibles en nuestro hogar; y la primera recomendación es que las personas alérgicas a los hongos eviten, siempre que sea posible, las habitaciones oscuras. Además, recomiendan dar un repaso a la casa y eliminar manchas de humedad, goteras y filtraciones es otro punto esencial.

Cuantos menos objetos haya en el hogar, mejor, ya que acumulan polvo y complican la limpieza; y es importante también alejarse de papeles pintados, moquetas y alfombras, donde pueden depositarse todo este tipo de organismos.

Tampoco es buena idea tener plantas, al tiempo que hay que evitar el uso de humidificadores, y mantener a raya a los hongos con una buena limpieza, usando lejía en las zonas húmedas, como los baños.

Por último, como estos organismos microscópicos tienden a dispersarse con el aire, cuando quitemos el polvo utilizaremos un trapo húmedo que arrastre las partículas y optaremos por el aspirador frente a la escoba.

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