El sol y el viento incrementan los síntomas de las alergias al polen

El sol y el viento incrementan los síntomas de las alergias al polen

Esta primavera los pacientes alérgicos al polen están sufriendo la estación más intensamente que otros años, dándose casos en los que incluso las personas que se habían mantenido asintomáticas en otras ocasiones gracias a un tratamiento o una inmunoterapia, este año están presentando síntomas nasales, oculares y respiratorios.

 

Según la Agencia Estatal de Meteorología, los meses de marzo, abril y mayo han sido especialmente húmedos, con muchas horas de sol y bastante viento en el ambiente... pero lo que en principio podría parecer bueno porque la atmósfera está más limpia de polen, se convierte en algo transitorio, ya que al llover tanto, se incrementa la masa vegetal, provocando una oferta alergénica polínica mucho mayor.

Como consecuencia, en este mes estamos viendo muchos más casos de asma y rinoconjuntivitis. Es el caso de Yolanda, alérgica al polen del olivo que recibe el tratamiento de la vacuna antialérgica desde antes de la pandemia. «Desde mediados de abril está siendo bastante complicado para mí. Lo noto sobre todo a nivel de rinitis, el picor de garganta y de ojos y sensación de ahogo», reconce

En las últimas semanas, el sol ha facilitado la eclosión brusca de la polinización, acompañado por un viento que ha impulsado su movimiento y dispersión, de forma que los síntomas se han incrementado a la vez que lo han hecho los niveles de polen recogidos en los captadores que están distribuidos por el territorio.

Por otra parte, la retirada de las mascarillas también ha podido influir en el aumento de la sintomatología, de manera que su uso en los últimos dos años nos ha protegido y hecho que el umbral sintomático haya disminuido.

Con todo, los expertos advierten que si bien la mascarilla en general ayuda, mayoritariamente resulta por sí misma insuficiente para controlar la enfermedad alérgica respiratoria; al tiempo que, una vez diagnosticada la alergia, aconsejan medidas como reducir la exposición ambiental, fármacos antialérgicos y, lo más importante, se puede inmunizar al paciente con una vacuna antialérgica que es el único tratamiento causal de la alergia respiratoria.

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