Las temporadas de alergias primaverales serán cada vez más largas y peores

Las temporadas de alergias primaverales serán cada vez más largas y peores

La llegada de la primavera trae consigo la temporada de alergias, pero ahora, debido al cambio climático, parece que las temporada de alergias están a punto de empeorar, ya que el calentamiento del planeta está alargando la temporada de floración, y con ella los riesgos de alergia para la salud humana.

 

De esta man era se preve que para 2100, la cantidad de polen producida durante la temporada de floración aumente nada menos que un 40 %, según una nueva investigación publicada en la revista Nature Communications, que plantea la necesidad urgente de comprender mejor los factores que impulsan ese aumento.

Aunque la sequía y el calor dañan los bosques y las praderas, algunas hierbas, malezas y árboles que producen polen alergénico prosperan con el aumento tanto de las temperaturas como de las concentraciones de dióxido de carbono, creciendo y produciendo más hojas. Trabajos anteriores que examinaban las tendencias históricas estiman que, por término medio, la estación del polen en Norteamérica llega 20 días antes y dura ocho días más, y libera un 20 % más de polen en el aire que hace 30 años.

Esta nueva investigación amplía este panorama hasta finales de siglo, atribuyendo un aumento del 40 % del polen producido a una estación polínica que comenzará hasta 40 días antes y se extenderá 19 días más.

En España, la falta de precipitaciones y la contaminación ya ha provocado este año un invierno más duro de lo habitual para los alérgicos, con síntomas más intensos e índices de polinosis cuya concentración, en febrero de 2022, se ha cuadruplicado en la Comunidad de Madrid. De igual manera que sucede en Estados Unidos, la estación polínica en España también se ha adelantado.

Según ha indicado Allison Steiner, científica atmosférica de la Universidad de Michigan y autora principal del trabajo, "el polen tiene un enorme impacto en la salud pública", y ha añdido que "hay tanta gente afectada por las alergias estacionales que los modelos de predicción del polen no son realmente buenos".

Para llenar este vacío, el equipo de Steiner desarrolló modelos que predicen las emisiones de polen en respuesta a factores como la temperatura y las precipitaciones para 15 de los taxones o variedades de plantas más comunes que provocan alergias. Los modelos también tienen en cuenta el aumento del dióxido de carbono atmosférico, causado por el cambio climático, así como los cambios en la distribución de los tipos de plantas a lo largo del tiempo.

Aunque se espera que muchas plantas productoras de polen florezcan, algunos tipos de árboles productores de polen, como el abedul, no se comportarán tan bien en un entorno cálido y rico en dióxido de carbono, un efecto que se recoge en este estudio. A partir de estos modelos, Steiner y sus colegas compararon la cantidad de polen liberado en el territorio continental de Estados Unidos durante un período histórico (1995-2014).

Las temporadas de polen, cada vez más duras, son una amenaza para la salud pública mundial, según muestran múltiples estudios. Los estudiantes alérgicos rinden peor que sus compañeros en la escuela; la productividad de los adultos en el trabajo se resiente cuando les ataca la fiebre del heno. Al mismo tiempo, los días en que las concentraciones de polen son más elevadas se han relacionado con un aumento de las visitas a los servicios de urgencias por asma, con los consiguientes costes tanto para las personas como para los sistemas sanitarios.

Por otra parte, los estudios realizados en el laboratorio demuestran que un aumento del dióxido de carbono atmosférico hace que el polen contenga más proteínas alergénicas, que provocan la producción de anticuerpos responsables de los síntomas físicos de una reacción alérgica.

Aunque también hay buenas noticias, y ya podría haber soluciones en el horizonte, ya que varias empresas están desarrollando técnicas de IA para automatizar el recuento, haciéndolo más eficiente. Una posibilidad que puede surgir de esta investigación podría ser la realización de proyecciones semanales de recuentos de polen similares a las previsiones de calidad del aire que ya son la norma en muchas regiones del país,lo que podría aumentar la capacidad local y regional para hacer frente a los cambios en el polen y minimizar el daño a la salud de las personas.

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