El papel de la lluvia en los índices de alergia primaverales

El papel de la lluvia en los índices de alergia primaverales

La lluvia y los niveles de polen en el ambiente están estrechamente relacionados, ya que la lluvia es un fenómeno meteorológico fundamental que no sólo contribuye a humedecer el entorno y aportarle agua, sino que también juega un papel primordial como agente de renovación y limpieza de la atmósfera.

 

Las condiciones ambientales producidas con las precipitaciones, vientos, gotas de agua y elevados índices de humedad, son factores de peso que tienen  relación con los síntomas de alergia que presentan los pacientes. En concreto, las lluvias arrastran los granos de polen, los principales responsables de causar alergia, y los depositan en la superficie terrestre.

Debido a la humedad que han adquirido y al mayor peso que tienen, el polen se queda en el suelo, por lo que no llega a afectar a las vías respiratorias de las personas.

Por otra parte, los vientos arrastran los granos de polen y los difuminan por el entorno, lo que reduce su concentración en el ambiente. Estas circunstancias hacen que los niveles de polen que se registran en las estaciones de medición los días de lluvia sean muy inferiores a los de los días soleados.

Además, el ambiente que se genera tras los días de lluvia también se ve favorecido por las precipitaciones caídas, por lo que la atmósfera permanece libre de niveles de polen durante varias jornadas, de modo que tanto las lluvias como el viento diluyen los niveles de polen y depositan los granos de polen en los suelos.

Las condiciones ambientales que se dan en los minutos previos a la aparición de las tormentas también pueden llegar a aumentar la concentración de polen, por lo que más allá de las precipitaciones, otros fenómenos meteorológicos también tienen una importante relación con los niveles de polen y los síntomas de alergia.

Las condiciones ambientales concretas previas a la aparición de las tormentas también pueden llegar a aumentar la concentración de polen en el ambiente. Por ejemplo, incluso antes de producirse las precipitaciones, suele generarse un aumento de la temperatura, lo que deriva en unos mayores índices de polinosis, ya que las plantas liberan más granos de polen y esporas. Por ello, muchos alérgicos son capaces de predecir cuándo va a llover, gracias a que ven agravados sus síntomas en los momentos previos a una tormenta o a una fuerte precipitación.

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