Cuando el moho en casa provoca alergias, asma y otros problemas respiratorios...

Cuando el moho en casa provoca alergias, asma y otros problemas respiratorios...

En casas antiguas o en las que los aislamientos no están correctamente hechos pueden aparecer humedades con moho en la pared, y más allá de que sea un problema estético, esta situación puede tener serias consecuencias para la salud.

 

El principal problema del moho en las paredes es que libera esporas, que pueden introducirse en nuestro organismo por tocarlas o por inhalarlas y provocar varios tipos de irritaciones e, incluso, infecciones, motivo por el que la mayoría de consecuencias negativas del moho en las paredes afectan a las vías respiratorias y no a otros sistemas del cuerpo, aunque en casos especiales también pueden verse afectados otros órganos, como los ojos o el sistema digestivo.

Además, es necesario tener en cuenta que la presencia de moho en las paredes es especialmente peligrosa para personas que ya sufren determinadas condiciones, como las inmunodeprimidas o quienes padezcan asma o alergia a hongos, ya que en estas personas, el moho puede provocar la aparición de congestión nasal, sibilancias (silbidos en el pecho al respirar) y enrojecimiento y picor de los ojos o la piel.

También, se cree que favorece el desarrollo de asma en los niños cuando están expuestos desde edades tempranas; y en el peor de los casos, el moho puede llegar a provocar infecciones fúngicas, a las que son especialmente sensibles las personas inmunodeprimidas.

Una vez que el moho aparece, no hay ninguna manera de eliminar completamente todo el hongo o las esporas del interior de una vivienda, aunque afortunadamente, se puede controlar su crecimiento, según explica la Agencia de Protección Medioambiental (EPA) del Gobierno Estadounidense. Esto se logra, principalmente, controlando la humedad ambiental, que es un factor determinante en el desarrollo del hongo.

Con todo, primero es necesario limpiar la zona en la que ha aparecido el moho y, si lo hay, solucionar la fuga de agua que pueda estar humedeciendo la pared excesivamente. Después, es preciso reducir la humedad de la habitación a entre un 30 % y un 60 % de humedad relativa, lo que puede conseguirse mediante ventilación, deshumidificadores y, llegado el caso, mejorando el aislamiento.

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