infoalergico.com - Cuando es el adolescente quien padece alguna alergia alimentaria...

Cuando es el adolescente quien padece alguna alergia alimentaria...

Estos días se celebra la Semana Mundial de la Alergia, que este año tiene como lema “El problema global de la alergia alimentaria” en un contexto en el que este mal no para de crecer y se estima que ya la padecen 1 de cada 20 menores de 1 año. Es más... según la Organización Mundial de la Alergialas enfermedades alérgicas afectan a 1.000 millones de personas, con un crecimiento sostenido en los últimos 60 años”, por lo que se estima que en 2050 “las padecerán 4.000 millones de personas”.

En este contexto, los especialistas suelen analizar el habitual miedo de los padres cuando llega el momento de escolarizar a sus hijos, quienes en ausencia de una legislación que regule la atención que se debe dispensar en caso de una reacción de este tipo, habitualmente deben estar sujetos a la empatía y disposición del tutor correspondiente.

Pero es el período de la adolescencia con su consiguiente revolución hormonal cuando el problema se complica, hasta el punto de que es el propio adolescente quien debe tomar conciencia de su propia alergia, sufriendo momentos desagradables tales como cuando se reparte tarta o golosimas que ellos tienen que rechazar; cuando se sufre algún tipo de exclusión en determinadas actividades escolares; o cuando se les responsabiliza de su medicación de rescate, es decir, cargar con una mochila real que puede salvarles la vida.

El problema suele llegar cuando parece que está todo controlado, y de repende, la revolución hormonal que lo trastoca todo, llegando en algunos los casos, que van en aumento, a ser un motivo de bullying.

El caso es que llevar encima la medicación supone un trastorno por dos motivos: Por una parte, los autoinyectores de adrenalina son grande, hay que llevar dos, y se deben mantener frescos. Pero no son solo los dos autoinyectores, sino que también deben acarrearse cortisonas o broncodilatadores, según el caso, que en el bolso de una chica suele tiene cabida, pero que para los chicos es bastante más complicado.

Por otra parte, padecer una alergia hace que el adolescente sea diferente al grupo en una edad en la que el sentido de pertenencia al mismo es fundamental. En el mejor de los casos, los amigos, si ya conocen la alergia, sabrán cómo deben actuar y qué precauciones hay que tener... pero siempre hay casos, que van en aumento, en los que será un claro motivo de bullying.

Para rematar la faena, en la adolescencia se abre la puerta de la sexualidad y un momento tan dulce como el del primer beso, podría llegar a poner en riesgo la vida del adolescente alérgico, ya que en ese punto su pareja también tendrá que controlar lo que come para evitar sustos, algo bastante complicado si -por la edad- no existe la debida implicación emocional.

Además, esta etapa se suele recorrer en solitario, y los padres no tienen más remedio que esperar que todo vaya bien... y a esto habría que sumar la consabida rebeldía, el que quieran tener razón a toda costa frente a los padres y el resto de adultos del entorno; a esa en fe en que uno no le va a pasar nada; a sentirse en la edad de atreverse, romper con las reglas y poder con todo... etc.

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