Cómo proteger los dormitorios infantiles de las alergias

Cómo proteger los dormitorios infantiles de las alergias

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Los casos de alergia estás aumentando entre niños cada vez más pequeños; hasta el punto de que según la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP), el cambio climático ha provocado el aumento de los casos de alergia al polen en niños cada vez más pequeños, debido a que el ascenso de las temperaturas medias alarga las épocas de polinización y las intensifica.

Se estima que entre el 18 y el 30 % de los niños padecen alergia. Las más frecuentes son asma, dermatitis de contacto, dermatitis atópica (en clásico eccema) y rinitis.

Ahora, los especialistas se están empeñando en lograr que el dormitorio sea infranqueable para los alérgenos. Conocida la alergia, hay que tomar medidas, principalmente en los lugares donde el niño suele estar más tiempo, por ejemplo, su dormitorio.

Como cuentan en Vivienda Saludable, en este lugar de la casa el niño juega, hace sus tareas y descansa, por lo que es uno de los espacios donde pasa más horas; lo que hace imprescindible que esté correctamente preparado. Con planificación y buena disposición es posible que el dormitorio infantil sea una frontera infranqueable para los indeseados alérgenos.

Para evitar el contacto con los alérgenos, hay que tener en cuenta 3 aspectos fundamentales en el cuarto infantil: el diseño, los hábitos y la limpieza.

Un aspecto fundamental es la revisión de las instalaciones: cuanto más aislantes sean las puertas y las ventanas, mejor. Éstas actuarán como una barrera frente a la llegada de alérgenos a la vivienda.

Las paredes es mejor que estén pintadas (no empapeladas o enteladas) y, si es posible, con un material plástico y lavable. Respecto a suelos, mejor lisos y con materiales que faciliten la limpieza.

Todos los colchones, edredones y almohadas (a ser posible hipo alergénicos) deben tener coberturas y fundas propios. El material más recomendado es optar por los de origen natural, como el algodón. Es muy importante evitar zonas donde se acumule el polvo, por eso, es conveniente dotar al cuarto de los menores muebles posibles.

Una solución para poder prescindir poner muchos objetos “a la vista” que favorezcan elevadas acumulaciones de polvo es colocar un baúl donde los juguetes y demás objetos se guarden. Las alfombras acumulan mucho polvo, por lo que como alternativa se puede optar por losetas desmontables de caucho o vinilo.

Por otro lado, es necesario cambiar semanalmente todas las fundas, cobertores y sábanas y proceder a su lavado con agua caliente. Además, en caso de contar con peluches u otros objetos propensos a guardar polvo, es imprescindible limpiarlos constantemente con paños húmedos.

Destacan algunas rutinas vitales si el niño tiene alergia al polen; tales como ducharse nada más llegar de la calle y cambiarse de ropa, lo que es muy efectivo en caso de alergia al polen; evitar entrar con calzado de calle al dormitorio; hacer limpieza diaria superficial y, al menos una vez en semana, hacer una limpieza a fondo.

En el caso de alergia al polvo se recomienda hacer una correcta ventilación a diario: lo ideal en la renovación diaria del aire es que sea de 5 -10 minutos. Durante el día, es conveniente mantener tanto ventanas como puertas cerradas durante el máximo tiempo posible.