Una nueva investigación permite predecir las alergias a los fármacos

Una nueva investigación permite predecir las alergias a los fármacos

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Alicia Armentia lleva 39 años en sanidad y esa era su mejor herramienta para decidir si era conveniente provocarle una reacción alérgica a un paciente. "A veces las pruebas cutáneas o ‘in vitro’ no son suficientes y hay que dar un paso más que es la de la provocación", explica; o lo que es lo mismo, "darle al paciente pequeñas dosis del elemento al que es alérgico en un territorio controlado".

En estos casos, "la persona puede tener una reacción grave y se puede llegar a morir, así que son pruebas que medimos mucho antes de realizarlas". Y no es una decisión que se tome una vez al año, ya que prácticamente cada día hay que enfrentarse a ello, siendo muchos los pacientes que, cuando se les pide el consentimiento informado, prefieren rechazarla.

El mismo problema al que se enfrentaba Alicia Armentia lo padecían todos los alergólogos del mundo. ¿Cómo evaluar el riesgo? ¿Cómo saber si a ese paciente le puede costar la vida averiguar si su alergia se debe efectivamente a un fármaco o la reacción ha llegado por la combinación de otros factores?

Para solucionar todas estas dudas, la doctora Beatriz Hierro, de Salamanca, y Javier Mateos, médico de atención primaria, promovieron una investigación en la que han participado, entre otros, una bioestadística, alergólogos... etc. Un equipo multidisciplinar que ha conseguido desarrollar una fórmula matemática que mide el riesgo que le supondrá al paciente participar en esa prueba.

"Medimos todo lo que nos cuenta el paciente, desde el sexo, la edad, cuánto tiempo pasó desde que le dio la reacción hasta que le vimos...Cualquier cosa que pueda relacionarse. Analizamos más de 700 principios activos y más de 500 pacientes durante muchos años para ver cuáles de esas variables se correspondía más con una provocación positiva –la reacción alérgica al fármaco suministrado–. Vimos que había diez variables que se relacionaban más y se podían medir con una fórmula matemática. Entre ellas que sea mujer, de un cierto tramo de edad, que la reacción se hubiera producido enseguida, al poco tiempo de tomar el fármaco", afirma la doctora.

La importancia de la fórmula es capital..."si el resultado nos indica que tiene un 90 % de probabilidades de padecer una reacción grave, no hacemos la prueba. Si sale una posibilidad pequeña, sí. Porque podemos aumentar mucho la calidad de vida del paciente".

Ahora, esta fórmula se encuentra pendiente de obtener la patente, aunque todo indica que será un proceso con final feliz, ya que ha conseguido ser publicada en la revista The Journal of Allergy and Clinical Immunology: In Practice. "Es la revista más prestigiosa de la especialidad de la alergia", explica Alicia Armentia al diario El Norte de Castilla.

"Llevamos con trámites desde hace años, porque nos la han revisado cinco veces, hemos enviado casos clínicos reales para que aplicaran la fórmula y la han valorado en pacientes suyos y han llegado a la conclusión de que la fórmula vale", ha afirmado la doctora, que afirma que uno de los aspectos destacados de esta investigación es el nivel de colaboración de todos los implicados.

Los doctores Beatriz Hierro, Javier Mateos, Teresa Cabero y José Antonio Mirón completan el equipo de investigadores.

Lo mejor de todo es que la investigación ha derivado en una herramienta que permitirá reducir muchísimo los riesgos para aquellos pacientes cuya alergia a los fármacos necesita corroborarse mediante una prueba tan agresiva como la provocación.