Cuando la limpieza produce alergia...

Muchos de los productos que utilizamos en para la limpieza del hogar pueden contener sustancias tóxicas que podrían causar alergias, hasta el punto de que la Agencia Americana de Protección del Medio Ambiente ha difundido que el aire del interior de los hogares puede estar incluso más contaminado que el exterior.

La lista de elementos contaminantes en nuestro hogar pasa por biocidas, antimohos, pinturas, detergentes, plásticos, alfombras, materiales de construcción, ropa, productos de aseo y cosmética, muebles y ambientadores, pero sobre todo por los típicos productos de limpieza, que constituyen un foco de sustancias químicas con las que convivimos diariamente en casa y que poco a poco nos van intoxicando.

«Una vivienda es una especie de almacén de sustancias contaminantes», ha afirmado Javier Roca, director técnico del laboratorio del Centro de Medio Ambiente de la Universidad Politécnica de Barcelona.

Se trata de un contenedor en el que se concentran la polución del aire exterior que entra en la vivienda y la del interior. Cada componente tiene sus particularidades, y mientras unos son irritantes, otros son tóxicos, pero todos se acumulan.

La mayoría de los productos de limpieza contienen ingredientes capaces de dañar la salud de los seres humanos. «Al limpiar la casa podemos ensuciarla químicamente», sostiene Carlos de Prada, director de la campaña Hogar sin tóxicos, que defiende que el empleo indiscriminado de limpiasuelos, multiusos, limpiacristales, abrillantadores de muebles, desengrasantes, limpiahornos o quitamanchas introduce en las viviendas un cóctel químico que se ha llegado a asociar al asma y problemas respiratorios.

Algunas de estas sustancias, afirma De Prada, «también pueden ser irritantes, neurotóxicas, alergénicas, sensibilizantes, alteradoras hormonales, causantes de anomalías congénitas o cancerígenas».

El olor persistente a limpiasuelos no es sinónimo de olor a limpio sino de una obsesión que puede traer consigo más peligros que beneficios. Con tanto producto lo que hacemos es meter en nuestra vivienda sustancias químicas como formaldehído, ftalatos, éteres de glicol, tolueno, estireno, xileno, cloruro de metileno, dietanolamina o nonilfeno. Todas estas sustancias pueden ser peligrosas por sí solas en concentraciones elevadas pero también en dosis muy pequeñas de forma prolongada en el tiempo.

Todo empeora con la falta de atención que se presta a las etiquetas, algo que suele ocurrir con los ambientadores, ya que en casi todos pone que no se usen en lugares que no estén bien ventilados. Se trata de una advertencia a la que pocas personas prestan atención y que, en cualquier caso, es difícil de cumplir en invierno.

Las consecuencias son preocupantes y van en aumento. Las sustancias irritantes de los productos de limpieza pueden provocar, entre otras afecciones, conjuntivitis, faringitis, tos, bronquitis y patologías como el asma, además de alergias.

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