La denominación INCI, la clave para evitar reacciones alérgicas causadas por cosméticos

Cuando una persona utiliza un producto cosmético y es alérgica a un tipo de activo determinado, la alteración en la piel puede manifestarse de muchas formas. La dermatitis de contacto es la más habitual pero no es la única, ya que también pueden provocar "acné o dermatitis de berloque, reacción que se produce como consecuencia de los perfumes en la piel y el efecto del sol", ha explicado Cristina Tiemblo, vocal nacional de Dermofarmacia.

Los cosméticos, señala Tiemblo, "están muy regulados gracias al etiquetado INCI, que contiene todos los activos e incipientes y en el que se especifica la composición de los cosméticos por principio activo". Este etiquetado "es obligatorio" y garantiza que "no haya una sustancia prohibida en la composición de un producto".

Sin embargo, hay pacientes que, por sus características, puedan tener alergia a una determinada sustancia o activo, de ahí la importancia de conocer a qué se tiene alergia y saber descifrarlo en el etiquetado.

En cuanto a las personas con una piel reactiva, es decir, que reaccionan a determinados efectos como el frío, también deben tener cuidado con los productos que utilizan ya que, en el mercado, existe algunos con gran cantidad de activos, y cuantos más contenga, más posibilidades hay de que se produzca una reacción alérgica.

En este sentido, la experta ha destacado la importancia de revisar correctamente la denominación INCI y para ello, el papel del farmacéutico es fundamental ya que, "tenemos la capacidad, por nuestra formación, de ayudar a identificar esos productos que les pueden dar una reacción alérgica".

Si el usuario ha tenido una reacción y ésta es grave, Tiemblo recomienda, "suspender el uso del producto y, si se puede, mitigar la reacción con productos de cuidado específicos". Además, "se derivará al médico para hacer una valoración de las lesiones".

Estas recomendaciones son especialmente importantes para las personas con sensibilización que se encuentran en situación fisiológica específica, como embarazo o una patología crónica, y la piel se encuentra cambiada.

Ante una reacción el farmacéutico deberá notificarlo a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Según apunta Tiemblo, el sistema de cosmetovigilancia, "es muy importante a la hora de detectar problemas relacionados con cosméticos". Para facilitar la notificación, "la Ameps ha puesto a disposición de los sanitarios unos formularios que ayudan a identificar si una reacción está relacionada o no con el producto cosmético o con otras situaciones como, por ejemplo, la mala conservación o un mal uso", explica.

Cuando se detecta que el problema es de un cosmético y la reacción es grave, "se deberá notificar el problema antes de 20 días para evitar que las consecuencias puedan ser mayores". Pero no sólo el farmacéutico puede notificarlas y debe conocer este sistema, sino que también los usuarios y pacientes deberían conocerlo.

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