Comer habitualmente pescado de niño, protege de padecer fiebre del heno de adulto

La fiebre del heno es uno de los problemas alérgicos más comunes, que afecta principalmente los ojos y la nariz, y cuyos síntomas incluyen estornudos, nariz congestionada, o que gotea y, ojos enrojecidos y llorosos.

Pues bien, parece que comer pescado de niño parece protegerlo de la fiebre del heno... y es que los niños pequeños que comen pescado al menos una vez al mes tienen menor probabilidad de desarrollar fiebre del heno posteriormente, según un estudio realizado en la Universidad de Gotemburgo, en Suecia.

La fiebre del heno, la reacción de picazón y estornudos al polen o al polvo, se está volviendo cada vez más común en los países industrializados, hasta el punto de que han culpado al hecho de que los niños están siendo expuestos a un rango más estrecho de microbios el hecho de que se altere su sistema inmunológico, aunque la dieta también puede jugar un papel en este sentido.

Para explorar esta situación, Emma Goksör investigadora de la Universidad de Gotemburgo y su equipo preguntaron a más de 4.000 padres acerca de la dieta de sus hijos y realizando pruebas de alergia, descubriendo que los niños que empezaron a consumir pescado antes de los nueve meses desarrollaron menos rinitis alérgicas a una edad promedio de 4,5 años, que los niños que empezaron a consumir pescado más tarde.

Todavía se ignora la razón concreta, pero todas las pistas apuntan a que la calidad de la grasa que incorporamos a nuestro organismo cuando empezamos a alimentarnos determina la respuesta inmune a la provocación de los alérgenos.

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